Hablé con el árbol que tiene cuerpo de pez:
nada.
Hablé con la luz cuyo aroma delirante desfigura:
nada.
Busqué allá donde la curvatura del globo terráqueo ya no es real:
nada.
Entonces calcé agua, vestí recuerdos, huí:
nada.
Llegué a ese lugar que todos añoramos, sintiendo
el espacio crecer en mi:
nada.
Intenté regresar al mundo, ser yo otra vez,
escribirme en un muro para que tus ojos me encontraran:
nada.
Ahora estoy en una forma que me resulta fría,
hay zumbidos al rededor, me encontré con la criatura
de los ojos de obsidiana, de los dedos ígneos…
Entendí por fin que:
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Autor:
hugo ivan cruz rosas (
Online) - Publicado: 8 de marzo de 2026 a las 03:50
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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