Hospitalidad.

el brujo de letziaga

 

¡Oh, Dios vivo!
que estuviste en el principio del mundo,
en su acorde absoluto...

 

Tan hospitalario,
que recién a ti te llego me estás aceptando,
rey de todo lo habido...

 

¡Qué bien estoy contigo!
que me amas infinitamente más que a ti mismo,
al concederme tu auxilio...

 

Y en tu sentir fundido,
denoto una felicidad que es de otro mundo,
por tu abrazo purificado...

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.