SETENTA Y DOS

EDUARDO FAUCHEUX



SETENTA Y DOS

 

Setenta y dos. El carretel sostiene el hilo...
no es cuenta regresiva, es tiempo acumulado.
La máquina está a punto, el pulso sigue en vilo,
y el "bicho raro" observa, sereno y aplomado.
*
Ya no persigo a Marte, ni busco honores grises;
y aprendí que la prisa ¡es un gasto de aire inútil!
Degusto el aroma a café; saborear sus mil matices,
mientras veo cómo mi presente discurre, leve y sutil.
*
¿Y buscar mi Felicidad tan anhelada?
No es la meta, ni mi puerto de llegada...

es la gestión precisa de la calma interior,
es la respiración consciente y controlada,
si mi mar se embravece o si pierdo mi valor.
*
Es el riesgo asumido con cálculo y destreza,
saber que si hay caída, hay un levantarse luego.
La felicidad que llevo conseguida es la sobria certeza
de que debo amar sin condiciones, reservas y sin ruegos.
*
Setenta y dos flamantes años. La pausa es mi aliada,
reflexiono en mis paisajes y disfruto sensaciones...
mi vida es un carrousel y en cada vuelta dada,
encuentro la belleza en las nuevas lecciones.
*
Me queda bastante hilo, sí, para reír o llorar,
 o para aplicar mi método de un rescate complejo.
Setenta y dos duros peldaños para atisbar este mar,
subidos para descubrir al hombre, y no solo a su reflejo.
*
Y así se me pasa la vida y se me van las cosas...
en otro año que deja una huella reciente,
en medio de tantas noticias urgentes,
que dejan dolor o penurias odiosas,
que me colman de risas frecuentes
y de mil alegrías esplendorosas,
sin que, por eso, esta copa se vea
como medio vacía o medio llena,
sino en la precisa medida que sea,
ésta, mi vida, mi exclusiva ¡Vida Plena!

*

Eduardo Faucheux

10-03-2026

 

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  • Autor: Eduardo Faucheux (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 22:05
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace de la observación de una vida que ha decidido cambiar la urgencia por la precisión. A los setenta y dos, la felicidad ya no se busca en grandes gestas externas, sino en la maestría de la pausa. He querido plasmar que el "bicho raro" no ha domesticado su locura, sino que la ha vuelto eficiente: ahora utiliza su "hilo" no para enredarse en fantasmas, sino para tejer una calma lúcida. El texto es un tributo al control consciente, donde respirar bien es la metáfora de vivir bien. Es el balance de quien ha comprendido que la verdadera gloria no está en los títulos grises, sino en la libertad de amar sin reservas y en la satisfacción de saber que, ante cualquier emergencia del destino, todavía queda "hilo" y método para enfrentar el carrousel. Es, en esencia, la celebración de una lucidez flamante. Es la consciencia de estar en el presente, a pesar de vivir en la fantasía de la ficción en la que uno desearía estar.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 9
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, AZULNOCHE
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Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    La genialidad alumbra tus bellas letras
    Saludos desde España

    • EDUARDO FAUCHEUX

      Hola amigo, tanto tiempo!
      Gracias por su acostumbrada atención.
      Saludos desde Argentina!

    • AZULNOCHE

      Lo urgente quedó atrás, ahora vive lo importante.
      Que siga cumpliendo muchos más con buena salud.
      Un saludo!

      • EDUARDO FAUCHEUX

        Es muy cierto. Y vivir lo importante es, ahora, lo más urgente...
        Voy por mis otros próximos setenta y dos.
        Saludos para ti, también.



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