Son pocos los nudos
que en tu lluvia de luna
alcanzaste a imaginar.
Hacia al suelo miraste,
y no hubo surco que no te haya entendido.
Apenas supiste esbozarlos,
y a tu boca nunca fueron.
Pensaste triste,
tal vez un rato más que siempre.
El pasto fue un versículo
que se escribió en tus pies,
y dormida hasta el cielo caminaste.
Es tu voz quien te esperó,
quebradiza de algo así como tiempo,
y líquida se meció por tus manos viejas.
Lentamente temblaron,
y por lados todos se cayeron;
el agua y sus ecos
en el cielo se quedaron.
Y es en mis ojos donde gritaron
mientras dormida te observaba
un tanto más que ayer.
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Autor:
Joaquín Adduci (
Online) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 16:21
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

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