Joaquín Adduci

Absurdo vistazo a un muerto

Son pocos los nudos
que en tu lluvia de luna 
alcanzaste a imaginar.  
Hacia al suelo miraste, 
y no hubo surco que te haya obviado.  
Apenas supiste esbozarlos, 
y a tu boca nunca llegaron.  

Pensaste triste, 
que siempre tal vez un tanto más.  
El pasto fue un versículo 
que en tus pies se escribió, 
y dormida te entregaste hasta casi el cielo todo.  

Fue tu voz quien te esperó, 
de algo así como tiempo quebradiza,
y mecióse vieja por tus manos frías. 
Lentamente temblaron, 
y por lados todos se cayeron; 
el agua y sus ecos
en el cielo se quedaron. 
Y es en mis ojos donde gritaron 
mientras dormida te pudrías.