Hoy dejo de escribir aquí.
Durante un tiempo este espacio fue un refugio, un lugar donde las palabras podían decir lo que a veces uno no logra explicar en voz alta. Aquí dejé pensamientos, emociones, fragmentos de noches largas y de días que pesaban más de lo que parecían.
Escribir fue mi manera de entender muchas cosas: el amor, la ausencia, las despedidas, las promesas que se rompen y las que se quedan flotando en el aire.
Pero todo ciclo también aprende a cerrarse.
Hoy me despido de este lugar y de las palabras que alguna vez dejé aquí. No porque ya no sienta, ni porque la vida se haya vuelto silenciosa… sino porque a veces uno necesita guardar lo que siente en otro sitio, en otro momento, o simplemente dentro de sí.
A quienes alguna vez leyeron algo mío, gracias.
A quienes encontraron un pedazo de sí mismos en alguna línea, gracias también.
Me voy en silencio, como suelen irse muchas cosas importantes.
Pero las palabras… esas siempre encontrarán otro lugar donde existir.
Adiós.
Estoy cansado.
Pero no es ese cansancio que se arregla con dormir ocho horas
o con un domingo sin hacer nada.
Es un cansancio que se mete en los huesos,
que se queda pegado en el pecho
y pesa más cuando todo se queda en silencio.
Estoy cansado físicamente,
de arrastrar el cuerpo por días que parecen repetirse
como si la vida estuviera en piloto automático
y yo solo fuera el que paga el combustible.
Estoy cansado emocionalmente,
de intentar entenderlo todo,
de medir mis palabras,
de pensar demasiado en lo que siento
y en lo que otros ya dejaron de sentir.
Y sentimentalmente…
ahí es donde más pesa.
Porque amar también cansa
cuando eres tú quien sostiene lo que se está cayendo.
Cuando eres tú quien insiste
mientras el otro aprende lentamente a irse.
Cansa esperar mensajes que ya no llegan,
cansa fingir que todo está bien,
cansa ser fuerte
cuando lo único que quieres es dejar de luchar un rato.
La verdad es que no estoy roto.
Pero tampoco estoy bien.
Soy simplemente alguien que ha resistido demasiado tiempo
con el corazón apretado
y la esperanza funcionando
con las últimas gotas de combustible.
Estoy cansado
de ser el que entiende,
el que perdona,
el que espera.
Y a veces…
solo quisiera apagar el mundo un momento
para ver si en el silencio
logro volver a encontrarme.
-
Autor:
Adrian Alfaro (
Offline) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 03:05
- Categoría: Perdón
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Eduardo Rolon, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Roma.

Offline)
Comentarios1
Genial y bien escrito tu gracil versar estimado porta y amigo Adrian
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.