No fue el azar; fue todo decidido:
mi esperanza murió, quedó olvidada.
Late un pecho cansado, ya rendido,
bajo el llanto de lluvia derramada.
Arrojé yo la llave al hondo abismo,
entre el barro y la tierra desolada.
Me perdí en tu mirada y su espejismo,
con el alma en pena, hoy empapada.
Fue un error, un triste y mal descuido;
tu silencio es la niebla en mi morada.
En el bosque me siento tan perdido,
al sentir que mi vida ya no es nada.
Es el peso de todo lo perdido:
nuestras almas se van sentenciadas.
Todo amor nació ya fallecido,
cuando la lluvia borró sus alboradas.
Carlos Lagui
Oaxaca. México. 2026
Derechos Reservados.
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Autor:
Carlos Lagui (
Offline) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 01:35
- Comentario del autor sobre el poema: Es el adiós definitivo de dos personas que se pierden en \\\\r\\\\nun bosque bajo la lluvia, aceptando con tristeza que su amor ya no tiene salida.
- Categoría: Gótico
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

Offline)
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