Mi decisión de amarte
fue apenas un acto de libre albedrío,
un pequeño gesto del alma
que abrió la puerta
a la quimera.
Y desde entonces
mi razón quedó derrumbada
como una casa vieja bajo la tormenta,
mientras el corazón
—terco, indomable—
seguía pronunciando tu nombre
en cada latido.
¿Cómo decirle ahora
que todo fue una ilusión,
que el libre albedrío se marchó
como un pájaro cansado al anochecer,
y que solo queda
esta pasión desobediente
que esclaviza mi sangre?
Intento contener
estas ganas salvajes de amarte,
pero cada día despierto
con tu sombra respirando en mi pecho.
No puedo estar un minuto
sin pensarte.
Quisiera que todo terminara,
que el silencio cerrara esta herida,
pero tu voz
—esa voz que aún arde—
se quedó clavada en mi mente
como una espina de luz.
Y aquí estoy,
con un corazón doliente
que sigue buscándote
en medio de la noche.
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Autor:
Wuiliam (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 00:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3

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