Equivocación

Salvador Velázquez

Curva furtiva en la mejilla
color manzana.

 

Mano acusante,
a Dios señala.

 

Un gesto torcido,
pasa doliendo.

 

Y el “no hubiera” atorado,
quemando el pecho.

 

Mientras los ojos de gorgona
acusantes me reclaman;
fresco recuerdo que taladra
en ortigas deja el alma.

 

Fue tan solo un yerro;
no fui quien tú buscabas.
Y en la boca, las palabras
del saludo que esperaba.

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