Curva furtiva en la mejilla
color manzana.
Mano acusante,
a Dios señala.
Un gesto torcido,
pasa doliendo.
y el “no hubiera” atorado,
quemando el pecho.
Mientras los ojos de gorgona
acusantes me reclaman;
fresco recuerdo que taladra
y en ortigas deja el alma.
Fue tan solo un yerro;
no fui quien tú buscabas.
Y en la boca, las palabras
del saludo que esperaba.
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Autor:
Saúl Velazco (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de marzo de 2026 a las 13:19
- Comentario del autor sobre el poema: Como siempre, los instantes son los que más duelen.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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