Río de fuego que abrasa mis venas,
son tus caricias en noches serenas.
Y en cada roce tu piel me reclama,
como una llama que nunca se apaga.
Sed insaciable que tu fuego sacia,
esperando el renacer de la aurora
y el sosiego de los fuegos calmados,
entre satenes y plumas doradas.
Mirando la luz del cielo estrellado,
buscando la comunión de las almas,
donde hablamos sin decirnos palabras.
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Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 6 de marzo de 2026 a las 06:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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