No se va

Sakura Luna

Un instante, un destello,

un susurro en el viento,

y el amor se despierta,

con un latido intenso.

 

 

Un roce de piel, un olor,

un recuerdo que se queda,

y de repente, todo cambia,

el mundo se vuelve nuevo.

 

 

Pero como la marea,

el amor se va, se aleja,

dejando una huella,

un rastro de su presencia.

 

 

Un recuerdo que duele,

un suspiro que se escapa,

un eco de lo que fue,

un amor que se quedó.

 

 

Pero la huella sigue,

en la piel, en el alma,

un recordatorio de lo que se sintió,

un amor que, aunque se fue, no se olvida.

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Comentarios2

  • La Hechicera de las Letras

    Este tipo de escritos suele lograr algo muy concreto: identificación emocional inmediata. Uno no se detiene a diseccionar imágenes ni a descifrar símbolos; simplemente reconoce la experiencia. Muchos han sentido que un vínculo irrumpe, altera todo y después se vuelve recuerdo. Por eso estos poemas circulan con facilidad: hablan un idioma sentimental muy accesible.

    El texto cumple su función: recordar una experiencia humana compartida. No pretende sacudir ni desmontar su visión del amor; simplemente lo invita a asentir con una leve melancolía.
    Eso, aunque no sea una proeza literaria, tampoco es algo despreciable.

    A veces la poesía no intenta deslumbrar: solo poner en palabras una emoción que muchos reconocen y pocos se detienen a nombrar.

    La Hechicera de las Letras.

  • Elprincipito

    Un roce de piel, un olor... Que penetra hasta los huesos y se funde en el alma 😌



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