Me siento sucio y nauseabundo,
sensible al descrédito.
Cuando el esfuerzo aprieta, somatizo:
mi cuerpo y mi cerebro reptiliano atacan.
Yo me creía más fuerte, más equilibrado,
pero no: soy frágil, cristalino.
Puedo quebrarme ante un sobreesfuerzo continuo;
mi cerebro reptiliano no entiende
mi lucha ni mi camino.
Toda mi teoría de vivir el momento
y del relativismo
se derrumba:
al fondo siempre busco reconocimiento.
No sé llevar como expongo el fracaso,
y menos aún
el periódico, lo constante.
Tampoco sé encajar el castigo injusto.
Cargo una capa sempiterna
de rencor y de estudio.
Ser diplomático tiene esto:
mucho humo tragado,
buena cara ante el fuego,
equilibrio heredado.
Supongo que he fallado al mundo.
No soy perfecto ni humilde: soy humano.
Ni probablemente un buen cristiano.
Pienso demasiado en el orgullo
y en devolver, con la misma vara,
el destino a algún enemigo.
-
Autor:
Josean100 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 5 de marzo de 2026 a las 15:06
- Comentario del autor sobre el poema: Es un poema sincero y honesto.. Creo que valiente. Pensé si publicarlo ..Pero, si, no soy perfecto. Aunque siempre digan de mi que soy muy bueno y educado.. Pero creo que los que me leen.. también se merecen un poema sincero. Yo soy ambicioso, pero mi cuerpo a veces con razón se queja, una cosa es mi cerebro y otra mi cuerpo. Reconocerlo es un gran avance. Seguiré luchando y siendo paradójicamente una persona muy positiva, pero como todas, con limitaciones. Un saludo y gracias. José An.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 0

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.