Abrióse las manos entre tanto lloraba.
La toda tormenta en antifaz del rostro suyo,
desprendíase en premuras y sudaba los labios finos.
Lloraba como un árbol su sueño de metal,
y por aquello todo es que se exfolió.
Por todo aquello cosquilléalo el viento,
entonces, y por ende deshácese en otoño.
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Autor:
Joaquín Adduci (
Online) - Publicado: 5 de marzo de 2026 a las 13:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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