Tarde de gaviotas

edgardo vilches

Mirando el futuro hecho de ojos pálidos:

un vuelo ardiente de gaviotas,

se come con ansias el horizonte

donde grandes muros

se asimilan sin saber.

 

Es la extraña forma

que tienen las palabras

cuando aglutinan

en sus sintaxis

dolor en su deber.

 

Las barreras de la mente caminan

en los espacios oscuros del ser;

Allí, en las arenas dormidas

una idea se procrea

con los vientos fríos del ayer.

 

Mil auras de luces duermen

en el ocaso de un azul

que no se deja ver.

 

Las melancolías

desconocen las razones

de la existencia

y los versos fluyen

desprovistos de paraguas

bajo una lluvia

donde surca un aguacero

que está por nacer.

 

Sobre los montes de años

se apila tiempo

y vagones de silencios

corren a los reencuentros

como desesperadas gaviotas

que atraviesan

el amanecer prístino

de un mar errante y salino.

 

 

 

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermoso y precido tu genial versar estimado poeta y amigo Edgardo
    Saludos de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa



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