El hombre se había quedado solo en la isla. Su mujer había fallecido y sus hijos a la ciudad.
En un total abandono estaba su casa, no así sus tareas, las diarias. Salir a pescar y dejar que el tiempo pasara.
Los días de lluvia, eran abundantes, por lo que se había improvisado un pequeño invernadero, para tener algunas hortalizas.
Su mujer , era quien se encargaba. Por lo que algunas estaban muriendo por la poca atención que le daba.
En una tarde gris, la puerta entre abierta, un escapado de prisión, se apareció, diciendo que había perdido, y se había quedado sin señal el móvil, y le pidió el favor de entrar.
El hombre no tenía nada de valor y su vida era lo menos importante.
Pasó a la casa, tenía un teléfono fijo, que a veces funcionaba y otras no.
Sospechó de que no era cierto, no sería un hombre perdido, en la isla, pero no le importó.
Al mes, el invernadero estaba dando hermosos zapallos gigantes.
(rosi12)
-
Autor:
rosi12 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de marzo de 2026 a las 08:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.