rosi12

Visitante

El hombre, se había quedado solo en la isla. Su mujer había fallecido y sus hijos en la ciudad.

En un total abandono estaba su casa, no así sus tareas, las diarias. Salir a pescar y dejar que el tiempo pasara.

Los días de lluvia, eran abundantes, por lo que había improvisado un pequeño invernadero, para tener algunas hortalizas.

Su mujer , era quien se encargaba. Por lo que algunas, estaban muriendo por la poca atención que le daba.

En una tarde gris, la puerta entre abierta, un escapado de prisión, se apareció, diciendo estar perdido, y se había quedado sin señal el móvil, le pidió el favor de entrar.

El hombre no tenía nada de valor y su vida era lo menos importante.

Pasó a la casa, tenía un teléfono fijo, que a veces funcionaba y otras no.

Sospechó de que no era cierto, no sería un hombre perdido, en la isla, pero no le importó.

Al mes, el invernadero, estaba dando hermosos zapallos gigantes.

(rosi12)