Estás tan cerca y tan lejos de mi alcance.
Eres lo mejor que me pasó:
no te olvido aun si falleciera.
Sé que me dijiste
que no me comportara así;
reconozco cuando pierdo:
eso es lo único cierto.
Disculpa si hago esto.
Pero necesitaba que lo supieras,
aunque ya no me quieras.
Desde aquella vez
que vi tus ojos de miel:
me había enamorado.
Tu piel sin igual
me dejó fascinado.
A mí me gustabas,
como para tomarnos un café
en las noches lluviosas.
Apreciar tu sonrisa
sin el tiempo a prisa.
Cuando tengo oportunidad
de verte caminar:
contemplo, tu cabellera de otoño.
Un cabello de tu retoño,
hubiese querido tener.
Cuando te abrazaba:
sentía un olor agradable.
Cada que te miraba:
tus ojos me quemaban.
Hacías largas mis noches:
aunque no te tocara.
En mis sueños te besaba.
Tuve noches buenas
para desahogar mis penas.
No sé... si después de esto
me quieras hablar.
Si te incómodo,
no te vuelvo a molestar.
✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️
Marco Díaz.
Villahermosa, Tabasco; México.
✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️
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Autor:
Marco Díaz (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 00:05
- Comentario del autor sobre el poema: El poema lo escribí cuando tenía 17 años.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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