Luis Erick de Jesús Ávila

A mi Elena.

Estás tan cerca y tan lejos de mi alcance.

Eres lo mejor que me pasó:

no te olvido aun si falleciera.

 

Sé que me dijiste

que no me comportara así;

reconozco cuando pierdo:

eso es lo único cierto.

 

Disculpa si hago esto.

Pero necesitaba que lo supieras,

aunque ya no me quieras.

 

Desde aquella vez

que vi tus ojos de miel:

me había enamorado.

Tu piel sin igual

me dejó fascinado.

 

A mí me gustabas,

como para tomarnos un café

en las noches lluviosas.

Apreciar tu sonrisa

sin el tiempo a prisa.

 

Cuando tengo oportunidad

de verte caminar:

contemplo, tu cabellera de otoño.

Un cabello de tu retoño,

hubiese querido tener.

 

Cuando te abrazaba:

sentía un olor agradable.

Cada que te miraba:

tus ojos me quemaban.

 

Hacías largas mis noches:

aunque no te tocara.

En mis sueños te besaba.

Tuve noches buenas

para desahogar mis penas.

 

No sé... si después de esto

me quieras hablar.

Si te incómodo,

no te vuelvo a molestar.

 

✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️

Marco Díaz.

Villahermosa, Tabasco; México.

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