De un vicio, cualquiera es testigo
de ver la calma, tan larga estriba.
Convertida por la rima de tu parpado mendigo,
en una galvanizante brida.
Desorientado, desordenado y desinhibido
depositado en el fondo, y lo más hondo
de tus capas frías, aspira ver el espeso humo
que ciega tu rumbo, y aclara el céntimo
peso de rutinarias vividas.
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Autor:
Azorero (
Online) - Publicado: 2 de marzo de 2026 a las 23:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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