Tras de pensar en ti, soñar contigo
y al despertar, no viéndote a mi lado,
con ansiedad buscarte, no te digo
cómo he de estar por ti, de enajenado,
mas ni en sueños me cabe una pequeña
esperanza de, al fin, poder tenerte,
te imagino en tu torre marfileña,
del todo inaccesible, mala suerte.
Yo soy cual peregrino que camina
hasta tu santuario, allá distante,
que apenas se divisa, entre neblina,
sin visos de lograr interesarte.
En crudo realismo, uno imagina
que, estando de algún otro enamorada,
mi aura tenue en ti se difumina
en breve, sin que luego quede nada.
© Xabier Abando, 02/03/2026
-
Autor:
Xabier Abando (
Offline) - Publicado: 2 de marzo de 2026 a las 11:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 29
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Flor de otoño, El desalmado, Ricardo Castillo., racsonando, Mª Pilar Luna Calvo, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.