He llorado tanto,
que mis lágrimas formaron un río.
Pero en mis ojos no se nota:
No hay cenizas ni escombro
donde ayer hubo incendio,
no hay señales de agua ni moho
donde hubo inundación antier,
no hay señales de sangre ni violencia
donde hubo masacre hoy.
Y llamé al 911,
y grité por ayuda,
y escribí un mensaje en la arena
pidiendo rescate.
Y la llamada quedó sonando,
y nadie me escuchó gritar,
y ningún avión logró ver el mensaje,
y el mar lo borró de la arena.
Y lloro,
pero de mis ojos no sale ninguna lágrima.
Me ahogo,
pero estoy en la orilla del mar.
Estoy muriendo,
me estoy descomponiendo,
pero sigo respirando,
y mi cuerpo está intacto.
Y hábito en un cuerpo incorrupto,
porque está más que claro,
que soy un lirio marchito.

Offline)
Comentarios1
Esos gritos de angustia que el silencio tapona, que la realidad tapona, que este siglo XXI no deja florecer y el resto sigue impasible.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.