He llorado tanto,
que mis lágrimas formaron un río.
Pero en mis ojos no se nota:
No hay cenizas ni escombro
donde ayer hubo incendio,
no hay señales de agua ni moho
donde hubo inundación antier,
no hay señales de sangre ni violencia
donde hubo masacre hoy.
Y llamé al 911,
y grité por ayuda,
y escribí un mensaje en la arena
pidiendo rescate.
Y la llamada quedó sonando,
y nadie me escuchó gritar,
y ningún avión logró ver el mensaje,
y el mar lo borró de la arena.
Y lloro,
pero de mis ojos no sale ninguna lágrima.
Me ahogo,
pero estoy en la orilla del mar.
Estoy muriendo,
me estoy descomponiendo,
pero sigo respirando,
y mi cuerpo está intacto.
Y hábito en un cuerpo incorrupto,
porque está más que claro,
que soy un lirio marchito.