El día en que un cuadro se inclinó, la casa se derrumbó.
Las risas que creí compartir nunca fueron mías.
Los besos de nosotros eran tus labios moviendo los míos.
Solo he sido lo que tomaba tu aliento prestado.
E incluso ahora, soy quien abraza la silueta que dejaste.
El día en que tu presencia dudó, mi alma se derrumbó.
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Autor:
Alguien (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 1 de marzo de 2026 a las 23:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Sergio Alejandro Cortéz

Online)
Comentarios1
Comparto esto como una forma de liberar lo que he llegado a sentir, esperando que también les resulte de su agrado.
Días malos hay muchos, y no siempre terminaremos de pie; a veces será arrastrándonos. Quiero que sepas que, aunque a veces creas que no has hecho suficiente, con seguir aquí un día más te has demostrado que eres más que todo lo malo que te pueda ocurrir. Podemos superar los malos ratos; podemos ser sensibles.
Ser alguien sensible no te convierte en un perdedor; te convierte en alguien que captura momentos que, para algunos, son triviales y los vuelve especiales. Ser sensible te permite disfrutar de tu vida.
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