El día en que un cuadro se inclinó, la casa se derrumbó.
Las risas que creí compartir nunca fueron mías.
Los besos de nosotros eran tus labios moviendo los míos.
Solo he sido lo que tomaba tu aliento prestado.
E incluso ahora, soy quien abraza la silueta que dejaste.
El día en que tu presencia dudó, mi alma se derrumbó.