No duermen cuando tú duermes.
Te esperan.
No viven bajo la cama,
ni detrás del armario.
Viven en el espacio exacto
entre un pensamiento y otro,
donde la mente se queda sola
consigo misma.
Las criaturas de pesadillas
tienen la forma de lo que negaste.
Se alimentan de cada “estoy bien”
dicho con los dientes apretados.
Crecen con cada herida
que llamaste “exageración”.
No necesitan ojos:
ven a través de tus recuerdos.
No necesitan boca:
hablan con tu propia voz
cuando el silencio pesa demasiado.
Se sientan sobre tu pecho
no para asfixiarte,
sino para obligarte a sentir
el peso exacto
de todo lo que evitaste llorar.
Son la versión de ti
que nunca sanó.
El rastro de decisiones que se pudrieron en secreto.
El eco de un miedo antiguo
que aprendió a llamarse prudencia.
Y cuando intentas huir,
apagar la luz,
distraerte,
rezar,
dormir—
ellas sonríen.
Porque la noche no es su reino.
Tú lo eres.
Las criaturas de pesadillas
no quieren tu sangre.
Quieren tu conciencia.
Quieren que mires fijamente
la grieta que atraviesa tu nombre
y aceptes que siempre estuvo allí.
Y cuando por fin lo haces,
cuando la oscuridad deja de ser excusa
y se convierte en espejo,
descubres lo más terrible:
no eran invasoras.
Eran
la parte de ti
que jamás
dejaste
vivir.
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Autor:
Jhondy Algenys (
Online) - Publicado: 1 de marzo de 2026 a las 17:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel, Ian Tejeda

Online)
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