Dicen que no tiene alma.
Que la dejó olvidada
en una guerra sin nombre
o la vendió por un instante de silencio.
Camina sin ruido,
con los ojos llenos de invierno
y las manos manchadas
de decisiones imposibles.
El desalmado no llora.
Aprendió que las lágrimas
son lujos de quienes aún creen
que alguien escucha.
Habla poco.
Y cuando lo hace,
sus palabras caen
como piedras en un lago sin fondo.
Pero nadie ve
que en su sombra
tiembla una llama diminuta.
Nadie sabe
que guarda en el pecho
una promesa rota
que todavía intenta cumplir.
Le llaman monstruo
porque no sonríe,
porque no tiembla,
porque no suplica.
No entienden
que el alma no siempre se pierde:
a veces se esconde
para sobrevivir.
El desalmado carga el mundo
sin pedir absolución.
Ama sin nombre.
Protege sin gloria.
Y cuando al fin se detenga,
cuando el polvo lo reclame,
quizá alguien descubra
que nunca estuvo vacío.
Que su corazón
latía en silencio,
más fuerte
que todos los que lo juzgaron.
-
Autor:
Jhondy Algenys (
Offline) - Publicado: 28 de febrero de 2026 a las 13:55
- Comentario del autor sobre el poema: “No todo el que parece frío ha dejado de sentir; algunos arden en secreto.”
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 51
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Salva45, El Hombre de la Rosa, LOURDES TARRATS, Antonio Pais, Willie Moreno, Mauro Enrique Lopez Z., rosi12, kiry, Gonzalo Márquez Pedregal, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios3
Dado que no me conoces, supongo que es pura coincidencia y que no pensabas en mí cuando escribiste este hermoso poema...
Un fuerte abrazo.
De hecho me llamó la atención tu nombre de usuario y me inspiré
Aunque no puedo decir que ese poema fue lo suficientemente bueno
Genial tu preciada manera de edcribir estimado poeta y amigo Jhondy
Rwecibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre den la Rosa
Saludos como siempre a Críspulo de España, desde República Dominicana gracias por tu comentario
Hola,
Este poema toca una fibra muy particular: la de quienes han sido juzgados por su silencio sin que nadie se detenga a mirar la historia que cargan. La manera en que describes al “desalmado” no como un ser vacío, sino como alguien que ha tenido que esconder su alma para sobrevivir, me llamó la atención. Esa inversión del estigma —mostrar que la ausencia aparente es, en realidad, una forma de resistencia— es profundamente humana.
La imagen del hombre que camina “con los ojos llenos de invierno” y las manos marcadas por decisiones imposibles revela una sensibilidad que no necesita adornos. Aquí el dolor se insinúa: no se exhibe. Y eso lo vuelve más verdadero.
Me impactó profundamente especialmente la idea de que el alma no siempre se pierde, sino que a veces se refugia. Esa línea abre una lectura más amplia: cuántas personas cargan etiquetas injustas simplemente porque su forma de sobrevivir no encaja con lo que otros esperan ver.
El cierre es precioso: cuando el polvo lo reclame, quizá alguien descubra que nunca estuvo vacío. Ese “quizá” es un acto de justicia poética. No promete redención, pero sí reconoce la dignidad silenciosa de quienes aman sin nombre y protegen sin gloria.
Un poema sobrio, hondo y muy bien logrado. Deja una resonancia que acompaña.
Gracias por compartir.
—LOURDES
Un saludo aromado.
Poetas somos…
Gracias, acepto con gusto su saludo y le envío uno desde República Dominicana.
Saludos desde Florida.
Poetas somos...
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