El desalmado

Jhondy Algenys

Dicen que no tiene alma.

Que la dejó olvidada

en una guerra sin nombre

o la vendió por un instante de silencio.

Camina sin ruido,

con los ojos llenos de invierno

y las manos manchadas

de decisiones imposibles.

El desalmado no llora.

Aprendió que las lágrimas

son lujos de quienes aún creen

que alguien escucha.

Habla poco.

Y cuando lo hace,

sus palabras caen

como piedras en un lago sin fondo.

Pero nadie ve

que en su sombra

tiembla una llama diminuta.

Nadie sabe

que guarda en el pecho

una promesa rota

que todavía intenta cumplir.

Le llaman monstruo

porque no sonríe,

porque no tiembla,

porque no suplica.

No entienden

que el alma no siempre se pierde:

a veces se esconde

para sobrevivir.

El desalmado carga el mundo

sin pedir absolución.

Ama sin nombre.

Protege sin gloria.

Y cuando al fin se detenga,

cuando el polvo lo reclame,

quizá alguien descubra

que nunca estuvo vacío.

Que su corazón

latía en silencio,

más fuerte

que todos los que lo juzgaron.

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Comentarios +

Comentarios3

  • El desalmado

    Dado que no me conoces, supongo que es pura coincidencia y que no pensabas en mí cuando escribiste este hermoso poema...
    Un fuerte abrazo.

    • Jhondy Algenys

      De hecho me llamó la atención tu nombre de usuario y me inspiré

      • Jhondy Algenys

        Aunque no puedo decir que ese poema fue lo suficientemente bueno

      • El Hombre de la Rosa

        Genial tu preciada manera de edcribir estimado poeta y amigo Jhondy
        Rwecibe un abrazo de Críspulo desde España
        El Hombre den la Rosa

        • Jhondy Algenys

          Saludos como siempre a Críspulo de España, desde República Dominicana gracias por tu comentario

        • LOURDES TARRATS

          Hola,
          Este poema toca una fibra muy particular: la de quienes han sido juzgados por su silencio sin que nadie se detenga a mirar la historia que cargan. La manera en que describes al “desalmado” no como un ser vacío, sino como alguien que ha tenido que esconder su alma para sobrevivir, me llamó la atención. Esa inversión del estigma —mostrar que la ausencia aparente es, en realidad, una forma de resistencia— es profundamente humana.
          La imagen del hombre que camina “con los ojos llenos de invierno” y las manos marcadas por decisiones imposibles revela una sensibilidad que no necesita adornos. Aquí el dolor se insinúa: no se exhibe. Y eso lo vuelve más verdadero.
          Me impactó profundamente especialmente la idea de que el alma no siempre se pierde, sino que a veces se refugia. Esa línea abre una lectura más amplia: cuántas personas cargan etiquetas injustas simplemente porque su forma de sobrevivir no encaja con lo que otros esperan ver.
          El cierre es precioso: cuando el polvo lo reclame, quizá alguien descubra que nunca estuvo vacío. Ese “quizá” es un acto de justicia poética. No promete redención, pero sí reconoce la dignidad silenciosa de quienes aman sin nombre y protegen sin gloria.
          Un poema sobrio, hondo y muy bien logrado. Deja una resonancia que acompaña.

          Gracias por compartir.
          —LOURDES

          Un saludo aromado.
          Poetas somos…

          • Jhondy Algenys

            Gracias, acepto con gusto su saludo y le envío uno desde República Dominicana.

            • LOURDES TARRATS

              Saludos desde Florida.
              Poetas somos...



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