A la discretísima señorita modestia,
esa mujer con bolso de yute de hilos flacos.
La modestia tan modesta, que hubiese sido humilde
si fuera conforme.
La modestia sonriente.
La modestia incomparada.
La maceta de la planta,
el agua de su tierra.
La perpleja de intemperie.
La acogedora del mundo.
La surtidora de alimento.
La que tiene sucias manos
—sucias por limpiar otras manos—
La ventana, la luz.
La empenumbrada de cortinas.
La cubierta de sábanas.
La chaqueta sobre el charco.
La escalera desencalonada.
La olvidada por nosotros.
La que... ¿De qué hablaba?
¡Aja! A esa pacientísima señora modestia:
¡póngase un par de cejas bien puestas!
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Autor:
Ian Tejeda (
Offline) - Publicado: 27 de febrero de 2026 a las 12:26
- Comentario del autor sobre el poema: Una de esas ideas que llegan de pronto, una noche de tareas escolares. La Señorita Modestia es una figura que vi retratada en una gondolera, que además de gondolera es cuidadora infantil, y rescatista de animales callejeros, y lustradora en el parque municipal, y quién sabe qué más...
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 34
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Hernán J. Moreyra, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, BellaHurtado, Ricardo Castillo., Gonzalo Márquez Pedregal, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios1
Los ojos de tus escritos reemplazan al sol, pues iluminan el sendero de las letras.
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