He aprendido a convivir con esta batalla,
con el silencio que me muerde la lengua
cuando su nombre quiere escaparse
como un incendio inevitable.
He aprendido a callar
aunque su presencia opaque los días
y esta guerra interna me obligue
a no delatarme frente a su belleza.
Quisiera decirle
que sus ojos y su sonrisa
son la combinación exacta
donde mis pensamientos se rinden
y por fin descansan.
Porque verla reír
me transforma,
como quien encuentra agua en el desierto
o un remanso intacto
en medio de la tempestad.
Sus ojos espejos de una belleza avasalladora
han conquistado cada rincón de mi existencia,
como si el mundo hubiese sido creado
solo para que esa armonía fuera posible.
Camino como nefelibata,
flotando entre nubes que no me sostienen,
y aun así, cuando aparece,
todo encuentra su lugar perfecto.
No sé quién ganará esta contienda,
si el miedo o el impulso,
si el silencio o la confesión.
Pero he aprendido a vivir así:
con el corazón en pie de guerra
y el alma
firmando treguas invisibles
cada vez que la veo.
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Autor:
R. (
Offline) - Publicado: 27 de febrero de 2026 a las 02:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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