Seguir en escena
Wcelogan
Todo ha pasado —dicen—
como si el tiempo supiera cerrar puertas.
Pero no:
tu despedida fue un trámite de sombra,
firmado con manos que no eran mías.
La casa aún pronuncia tu nombre
en la gramática secreta de los objetos:
la taza donde dormía tu boca,
la silla que guardó la forma de tu espera,
la ventana que aprendió tu mirar la tarde.
Yo camino ahora
sin la costumbre de tu mano,
como un actor que ha perdido su marca en el suelo
y debe improvisar la luz
en mitad de la escena.
Quedó este ovillo:
hilos de amor, de rabia, de incredulidad,
enredados en el pecho
como si el corazón fuera un telar
que no acepta la ausencia.
Nadie nos enseñó
el oficio de seguir respirando
cuando la mitad del aire se ha ido.
Nadie dijo que el mundo
no bajaría el telón por nosotros.
Y sin embargo,
la mañana abre sus cortinas,
la calle ensaya su ruido de siempre;
la vida, actriz obstinada,
repite su parlamento sin memoria.
Entonces comprendo:
amar fue también
aceptar esta escena final, sin ensayo.
Recojo tu recuerdo,
lo coloco sobre el pecho
como una flor que no se marchita,
y salgo otra vez al escenario
con la voz rota,
pero en pie.
Porque la función
no pregunta
si estamos listos.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de febrero de 2026 a las 00:03
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z.

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