No pedí al destino que abriera esta puerta,
ni rogué al silencio que hablara de ti;
no busqué perderme en tu risa clara,
ni soñé contigo... y ya estás en mí.
No pedí tus ojos, no pedí tu alma,
pero en mi pecho arden sin fin;
eres la llama que rompe mis muros,
eres la tormenta que vino a vivir.
No pedí quererte ni sentir tan hondo,
pero el universo se rió de mí;
me dejó atrapado en tu luz prohibida,
me hizo encontrarte... para sufrir.
Y aunque no pueda, y aunque no deba,
y aunque me duela no ser tu sol,
este amor sin permiso sigue latiendo...
como un misterio en mi corazón.
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Autor:
Juan de Marco (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 09:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 46
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Rafael Escobar, Mauro Enrique Lopez Z., Llaneza, El Hombre de la Rosa, Mª Pilar Luna Calvo, David Arthur, rosi12, EmilianoDR, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios1
Hermoso tu genial versar estimado poeta y amigo Ricardo Castillo
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias estimado amigo y poeta, un abrazo a la distancia. Saludos
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