CENIZAS DEL SILENCIO
Se apaga la luz que en tus ojos vivía,
el eco del nombre se quiebra en la boca,
la fe que en mi pecho con fuerza crecía
hoy choca en el hielo de tu alma de roca.
No queda del fuego ni una sola huella,
solo este vacío que invade mi suerte;
se ha muerto en el cielo mi única estrella
y el aire que aspiro me sabe a la muerte.
Juraste un camino de auroras eternas,
promesas talladas en oro y en seda,
pero hoy son oscuras y frías cavernas
donde solo el miedo y el daño se hospeda.
¡Qué amarga es la vida si el sueño se rompe!,
qué lento es el tiempo con el alma agotada,
no hay voz en el mundo que ya me conforte
mientras mi esperanza se queda derrotada.
Miro mis manos, están tan vacías,
buscando la sombra de lo que no existe,
se han vuelto desierto mis noches y días
en este paisaje tan gris y tan triste.
Me duele el recuerdo, me duele el latido,
me duele saber que no fuiste verdad;
soy solo el harapo de un hombre vencido
que habita el palacio de la soledad.
Las lágrimas caen sin orden ni calma,
quemando los surcos de un rostro cansado,
son ríos de sangre que brotan del alma
por todo el amor que dejaste enterrado.
No lloro por verte partir de mi lado,
ni lloro por rabia, ni lloro por hiel;
lloro por todo el tiempo entregado
a un espejismo que no fue fiel.
¿A dónde se marchan los besos perdidos?,
¿en qué cementerio descansa el "te quiero"?
Hoy somos dos cuerpos al fin divididos,
yo soy el olvido y tú el carcelero.
Mi pecho es un hueco de sombra y de frío,
un templo en ruinas, un barco encallado;
no existe en la tierra mayor desvarío
que amar con el alma lo que nos ha odiado.
Que caiga el olvido, que el polvo me cubra,
que nadie pregunte por qué estoy llorando,
no hay luz en la tierra que ya me descubra
ni Dios que comprenda qué estoy esperando.
Me hundo en el lodo de mi propio llanto,
la desilusión es mi cruz y mi ley;
se acaba la música, cesa el encanto...
y muero en silencio, sin norte y sin rey.
-Akino.
-
Autor:
Akino (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 24 de febrero de 2026 a las 23:34
- Comentario del autor sobre el poema: Ese poema no lo escribí yo: lo escribió el que llevo dentro, ese que sabe lo que duele antes de que duela. El subconsciente, como un perro que huele la tormenta antes de que truene, me dictó la despedida cuando todavía creía que te tenía. Fue un sueño en voz alta, un temblor anticipado. Yo creía que inventaba versos, pero solo copiaba lo que ya mi sangre sabía: que te ibas a ir, que el amor se rompe, que siempre el que avisa es el silencio.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

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