Te pienso en todos lados.
En la esquina de la calle.
En mi cama.
En el techo que mira mi insomnio.
Te pienso y me duele el cuerpo.
Fuiste mi primer amor.
Mi primer beso bajo la luna.
Mi primera vez sintiendo que alguien
me elegía.
Y también fuiste
la primera vez que aprendí
lo que es romperse.
No sé en qué momento
dejamos de abrazarnos
y empezamos a herirnos.
Tú con tu egoísmo.
Yo con este odio hacia mí misma
que no me deja creer
que merezco algo sano.
Nos perdimos.
Pero siempre volvemos
como si el dolor fuera hogar.
Nos buscamos,
nos prometemos cambiar,
nos besamos como si fuera el primer día.
Mentira.
Ya no somos esos.
Ahora somos orgullo,
gritos que nadie escucha,
silencios que castigan.
Me haces sentir difícil.
Pesada.
Demasiado rota para que alguien
quiera quedarse.
Y lo peor es que te creo.
Te amo.
Y te odio por eso.
Porque sé que no somos amor,
somos adicción.
Somos la herida que se abre
cada vez que intentamos curarla.
Quisiera que me odiaras de verdad.
Que me bloquearas del mundo.
Que me arrancaras de tu vida
como yo no puedo arrancarte de la mía.
Quiero dormir
sin soñarte.
Despertar
sin buscar tu nombre en mi teléfono.
Quiero dejar de extrañarte
como se extraña algo que nunca fue sano.
Pero aquí estoy.
Amándote.
Odiándome.
Y rezando para que esta vez
sí sea el final.
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Autor:
Tania Cano (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 24 de febrero de 2026 a las 02:42
- Comentario del autor sobre el poema: El último.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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