Tania Cristal

Adicción

Te pienso en todos lados.

En la esquina de la calle.

En mi cama.

En el techo que mira mi insomnio.

 

Te pienso y me duele el cuerpo.

 

Fuiste mi primer amor.

Mi primer beso bajo la luna.

Mi primera vez sintiendo que alguien

me elegía.

 

Y también fuiste

la primera vez que aprendí

lo que es romperse.

 

No sé en qué momento

dejamos de abrazarnos

y empezamos a herirnos.

 

Tú con tu egoísmo.

Yo con este odio hacia mí misma

que no me deja creer

que merezco algo sano.

 

Nos perdimos.

Pero siempre volvemos

como si el dolor fuera hogar.

 

Nos buscamos,

nos prometemos cambiar,

nos besamos como si fuera el primer día.

 

Mentira.

 

Ya no somos esos.

Ahora somos orgullo,

gritos que nadie escucha,

silencios que castigan.

 

Me haces sentir difícil.

Pesada.

Demasiado rota para que alguien

quiera quedarse.

 

Y lo peor es que te creo.

 

Te amo.

Y te odio por eso.

 

Porque sé que no somos amor,

somos adicción.

Somos la herida que se abre

cada vez que intentamos curarla.

 

Quisiera que me odiaras de verdad.

Que me bloquearas del mundo.

Que me arrancaras de tu vida

como yo no puedo arrancarte de la mía.

 

Quiero dormir

sin soñarte.

Despertar

sin buscar tu nombre en mi teléfono.

 

Quiero dejar de extrañarte

como se extraña algo que nunca fue sano.

 

Pero aquí estoy.

Amándote.

Odiándome.

 

Y rezando para que esta vez

sí sea el final.