Qué saben los amantes
de la calma.
Ellos juegan a esconderse
como si el amor fuese un delito leve
o una llama que debe arder
sin que el viento la delate.
Se preguntan en susurros
si es amor sincero
o la obsesión de hallar
lo que no se estila,
lo que no se nombra en voz alta,
lo que no cabe en moldes ajenos.
Para los amantes todo es distinto,
o al menos así lo creen.
Rompen patrones,
evitan comparaciones,
huyen de ese juego lúgubre
donde el pasado siempre compite
con la piel presente.
Se convencen
de haber descubierto lo inédito,
una textura jamás tocada,
una suavidad que su tacto
no sabía que existía.
Como si el mundo empezara
justo en ese roce.
Pero aun así,
los amantes se esconden del sol,
de los ojos prejuiciosos,
de las bocas que dictan sentencia
sin haber sentido el temblor.
Se curten en silencio,
entre sombras cómplices,
dejando un corazón dudoso
y otro preguntándose,
con miedo y esperanza,
si esta vez
será el elegido.
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Autor:
R. (
Online) - Publicado: 24 de febrero de 2026 a las 00:49
- Categoría: Sin clasificar
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