Hablan sin voz las manos del trabajo,
gastando el día en hierro, polvo y frío;
su paso deja un silencioso río
de esfuerzo gris que el mundo mira abajo.
Crece la ciudad firme sobre el tajo
del barrio oscuro, sin pan ni rocío;
y la vida resiste en desvarío
si alza su fe como escondido gajo.
Nadie recoge el nombre de esa gente,
ni escribe el sol su historia en la memoria,
ni el bronce alza su luz sobre su frente.
Mas vive en ellos verdadera gloria:
sostienen, sin clamor, calladamente,
la arquitectura viva de la historia.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de febrero de 2026 a las 12:23
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: POESÍA SOCIAL.

Offline)
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