JUSTO ALDÚ

VOCES (hablan sin ser oídos)

Hablan sin voz las manos del trabajo,

gastando el día en hierro, polvo y frío;

su paso deja un silencioso río

de esfuerzo gris que el mundo mira abajo.

 

Crece la ciudad firme sobre el tajo

del barrio oscuro, sin pan ni rocío;

y la vida resiste en desvarío

si alza su fe como escondido gajo.

 

Nadie recoge el nombre de esa gente,

ni escribe el sol su historia en la memoria,

ni el bronce alza su luz sobre su frente.

 

Mas vive en ellos verdadera gloria:

sostienen, sin clamor, calladamente,

la arquitectura viva de la historia.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026