La rana y el escorpión

Francisco Seoane

Ayúdame a cruzar el río,
Dijo el escorpión a la rana,
Prometo que no te picaré,
Puedes llevarme en tu espalda.
 
Ni pensarlo, dijo la rana,
Te conozco, sacarás tu aguijón,
Me picarás y me matarás,
No seas tonta, dijo el escorpión.
 
No ves que si lo hago,
Entonces nos ahogaremos,
No te preocupes, querida rana,
Nunca haría algo como eso...
 
Lo he estado pensando, dijo ella,
Dirigiéndose luego al escorpión,
He cierto que moriremos ambos,
Si tú me picas con tu aguijón.
 
Sube presto sobre mi espalda,
Te ayudaré a cruzar el río.
Pero a la mitad del trayecto,
Donde habían remolinos,
 
La rana sintió un picotazo,
Y hundiéndose logró decir,
¿Por qué me has picado?
Si tú también has a morir.
 
Lo siento, ranita, es mi naturaleza,
No puedo dejar de ser quien soy,
Y poco después de decir aquello,
Bajo el río se hundieron los dos...
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Comentarios2

  • Lualpri

    Buen día poeta...

    Este cuento con moraleja lo debo haber leído hace un montón de años atrás.
    Deja una buena y cierta enseñanza.
    Gracias por traerlo al portal.

    ~☆~

    El escorpión y la rana es una fábula de origen desconocido, aunque generalmente atribuida a Esopo.[1]​ En el relato, un escorpión le pide a una rana que lo cargue para cruzar un río. La rana le dice: «¿Cómo sé que no me picarás?» y el escorpión responde: «Porque eso haría que ambos nos ahogáramos». La rana acepta y, a la mitad del camino, el escorpión la pica. Cuando la rana le pregunta por qué lo hizo y le recuerda que los dos van a morir, el escorpión responde: «Es mi naturaleza».[1]​



    La moraleja de la historia suele ser considerada en general de la manera siguiente: «No trates de engañarte con alguien creyendo que es o puede ser igual que tú; hay personas que sacarán su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos, ni dañarse incluso a sí mismos». Otra de las interpretaciones aceptadas es que la fábula ilustra a ciertos grupos de personas cuya ambición es tan desmedida que no tienen empacho en destruir las propias circunstancias que los mantienen a flote.

  • El Hombre de la Rosa

    Preciado y genial tu hermoso poema estimado poeta y amigo Francisco
    El Hombre de la Rosa



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