Es vieja ya la historia
de América Latina
(sumida en la pobreza,
con grandes diferencias
y febles democracias
—las hay en todo el mundo—);
desde que nos trajeron
aquellas baratijas
—sus cuentas y espejitos—,
robando nuestra plata
y el oro tan preciado;
saqueando nuestras tierras,
mostrando su avaricia.
Eduardo Galeano,
razón de más te asiste:
¡de América Latina
aún las venas sangran;
se encuentran bien abiertas!
martes, 23 de junio de 2015

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