LA PARTIDA

HARWIN STRONG



Aquellos pasos silenciosos en la calle oscura, su pelo largo al viento, castaño claro como el día, y acaso el perfume de su aliento en el aire del atardecer, fueron las últimas cosas que recuerdo haber sentido de ella.

 

Se marchaba para siempre. Y yo lo sabía a ciencia cierta. Pero nada podía hacer.

 

Nuestros mundos eran polares como la noche y el día.

 

A pesar de tantos abrazos y tantas complicidades, la realidad, tozuda como un niño enrabietado, acabó imponiéndose al hilo transparente de esperanza que alguna vez nos unió…

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Preciado y genial tu hermoso poema estimado poeta y amigo Harwin
    Saludos desde el Norte de España
    El Hombre de la Rosa



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