Entre la humildad y la grandeza

Javier Julián Enríquez

Quien luchando con Píndaro procura
alzarse en alas que Dédalo forjó,
su nombre entre cristales legará
cual sombra que en lo eterno no perdura;

como él, no puedo, en lírica bravura,
cantar lo que mi espíritu admiró,
mi humilde verso nunca igualará
del cisne Dirceo toda hermosura.

Cual laboriosa abeja me consagro,
libando del tomillo la dulzura,
mi canto es manso arroyo, no milagro;

celebro en mi modestia la grandeza
de aquel que, coronado de victoria,
transforma en arte su mortal tristeza.

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Comentarios14

  • Salvador Santoyo Sánchez

    En este poema, muestras la humildad poética, al reconocer la grandeza de Píndaro, al ver que no puede igualar ese vuelo creador (dédalo)
    Es un poema que muestra sencillez y esfuerzo ante la ambición.

    Buenas letras poeta amigo Javier Julián Enríquez

    • Javier Julián Enríquez

      Muchas gracias, amigo Salvador, por tu valioso análisis e interpretación. Como muy bien señalas, el poema plantea la sencillez y el esfuerzo frente a la ambición. Esta dualidad se manifiesta en la aceptación de las propias limitaciones, a la vez que se persigue la excelencia con tesón, lo que lleva a una armonía entre la conciencia de los límites y la determinación por alcanzar la excelencia.
      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

    • Mirta Elena Tessio

      Conozco la intenciòn de Dèdalo, pero la ambienciòn de Icaro irrumpe su razón.
      Su padre amoroso pone el nombre de su hijo ya difunto.
      Los buenos padres no desmerecen a sus hijos, hoy en dìa, sol los hijos que abandonan a sus padres,
      Abrazos amigo mio, por compartir una leyenda que tiene màs de lo que escribes.Abrazos de Luz.-

      • Javier Julián Enríquez

        Muchas gracias, amiga Mirta, por tu valioso comentario que enriquece sustancialmente la interpretación del poema. Como muy bien destacas, la ambición de Icaro irrumpe su razón y desobedece las advertencias de su padre, Dédalo, que desea proteger a su hijo de los peligros. La verdadera nobleza reside en el reconocimiento y la gratitud hacia aquellos que nos brindaron la vida y nos guiaron en nuestros primeros pasos.
        Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio

      • EmilianoDR

        Amigo Javier, que gusto leer este poema.
        Me gustan mucho las abejas y cuando te consagras como ellas no hay manera de salir defraudado.
        Saludos y gracias.

        • Javier Julián Enríquez

          Muchas gracias, amigo Emiliano, por tu excelente y apreciado comentario que aporta más significado al poema. Las abejas, fundamentales para la polinización, desempeñan un papel esencial en la producción de alimentos y la preservación de la biodiversidad, lo que garantiza la subsistencia humana. Su labor, meticulosa y organizada, es un testimonio de la complejidad y la importancia de la naturaleza.
          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

        • La Hechicera de las Letras

          Dices algo imposible de edulcorar: no todos nacen para la altura y aun así estamos obligados a no mentirnos. La caída no es el problema; el problema es fingir alas ajenas. Ahí es donde el ser se pudre.

          La humildad del poema no es virtud: es lucidez sin anestesia. El yo sabe que no será cima y decide no prostituirse intentando parecerlo. Eso no es rendición, es higiene del alma. El mundo está lleno de mediocres grandilocuentes; este texto elige no ser uno más.

          ¿Es verdad?
          Sí. Pero no porque tranquilice, sino porque no promete nada. No promete trascendencia, ni victoria, ni redención. Solo una cosa: no traicionarse. Eso, en términos existenciales, es lo único que no se recupera cuando se pierde.

          La grandeza que celebra no está en vencer a otros ni en durar siglos. Está en transformar el peso de ser finito en forma, sin impostura, sin teatro. El que logra eso —aunque nadie lo nombre— ya ganó lo único que valía la pena.
          En términos de Albert Camus, el sentido no está en vencer al absurdo, sino en habitarlo sin mentirse. El canto “manso” no es inferior: es consciente de su precariedad, por eso es decente.

          No todos están hechos para pensar hondo, crear algo que resista, o sostener una vida sin autoengaños. Algunos llegan hasta donde pueden y ahí se quedan. El problema no es ese. El problema es cuando exigen que la realidad se adapte a su medida y llaman injusticia a no ser excepcionales.
          La igualdad sirve para derechos, nunca para capacidades. Fingir lo contrario solo produce frustración y charlatanería. La historia, el arte, incluso las relaciones humanas, avanzan porque no todos valen lo mismo para todo.

          Ahora bien: ser limitado no es condena. Te condena negarlo. El que conoce su techo puede vivir en paz bajo él. El que lo ignora vive golpeándose contra una altura que no le pertenece.

          La Hechicera de las Letras.

          • Javier Julián Enríquez

            Muchas gracias por este análisis crítico de gran valor, así como por las observaciones magistrales que enriquecen la perspectiva del poema y permiten apreciar cada matiz de este con una mayor claridad interpretativa y significativa. Tal como muy bien subrayas, es importante considerar que las limitaciones inherentes a la condición humana no deben ser percibidas como una sentencia condenatoria. Más bien la verdadera aflicción podría radicar en la negación de dicha limitación, en la obstinada pretensión de trascender los propios límites. Así, quien reconoce sus limitaciones, de manera paradójica, puede experimentar una sensación de liberación al entender que alcanzar una aspiración puede no ser posible, y encontrar paz en la aceptación de su situación actual. Sin embargo, aquel que se niega a reconocer sus límites puede enfrentar una perpetua frustración y un incesante choque contra una altura que, por su propia naturaleza, le resulta inalcanzable. En este contexto, la humildad se presenta como una virtud fundamental, que trasciende su mera definición moral y se convierte en el pilar de la serenidad existencial.
            Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

          • racsonando

            En tu poema, Javier Julián Enríquez, exploras la profunda tensión entre la modestia del autor y la genialidad artística de las grandes figuras clásicas. Mediante una alusión al mito de Ícaro, adviertes sobre los peligros de la ambición desmedida al intentar igualar la perfección de maestros como Píndaro. En lugar de buscar una grandeza inalcanzable, el narrador opta por una estética de sencillez, comparando su labor creativa con el trabajo paciente y constante de una abeja. Esta obra rinde homenaje a quienes logran convertir el sufrimiento humano en arte sublime, reconociendo que la verdadera maestría trasciende lo ordinario. Finalmente, el texto celebra la belleza de lo humilde como un camino válido para honrar la excelencia ajena sin pretensiones de gloria externa.
            Placer leerte.

            • Javier Julián Enríquez

              Muchas gracias, amigo Racsonando, por tu valioso análisis sobre el poema. Como muy bien señalas, «este poema rinde homenaje a quienes logran convertir el sufrimiento humano en arte sublime, reconociendo que la verdadera maestría trasciende lo ordinario». En este contexto, la celebración de la belleza inherente a lo humilde emerge como un sendero legítimo para honrar la excelencia ajena, desprovisto de aspiraciones de gloria externa. En su esencia, la humildad permite una apreciación auténtica y desinteresada del logro ajeno, valorando de este modo el arte por su valor intrínseco y no por la fama que pueda generar.
              Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

            • LOURDES TARRATS

              Querido amigo Javier Julián,
              Tu soneto me parece un acto de conciencia serena. No habla de techos ni de renuncias, sino de una forma de estar en la poesía con honestidad. La abeja que nombras no es menor por no ser cisne; simplemente cumple otra música, otra misión.
              Hay grandeza también en saber cuál es el propio cauce. El arroyo manso no pretende océanos, pero nutre la tierra que toca. Y eso, en arte, no es modestia forzada: es identidad asumida.
              Tu poema no se mide por comparación, sino por verdad. Y la verdad, cuando es limpia, ya es victoria.
              Un abrazo sincero y gracias por escribirlo
              —LOURDES
              Poetas somos…

              • Javier Julián Enríquez

                Muchas gracias, querida amiga Lourdes, por tu análisis de gran valor y bellas palabras e interpretación que enriquecen el significado del poema. Tal como muy bien subrayas, el soneto se revela como una manifestación de conciencia serena que trasciende la mera descripción de las circunstancias para adentrarse en una exploración poética honesta. La grandeza reside en el reconocimiento del propio camino, que muestra una identidad asumida, no una modestia impuesta.
                Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                • LOURDES TARRATS

                  Amigo Javier Julian<
                  POETAS SOMOS...aunque nos critiquen..

                • JUSTO ALDÚ

                  El soneto se apoya en una tradición clásica muy consciente: la voz poética se mide frente a la altura de Píndaro, símbolo de la lírica sublime, y evoca las alas de Dédalo como metáfora del intento de elevarse por encima de los límites humanos. Desde el inicio queda clara la tensión central: la aspiración a la grandeza frente a la aceptación humilde de la propia medida.

                  El desarrollo es coherente y elegante: tras reconocer que no puede cantar con la “bravura” del modelo, el yo lírico desplaza el eje hacia otra poética posible. La imagen de la abeja laboriosa que liba tomillo es particularmente eficaz, porque sustituye la épica del vuelo imposible por la ética del trabajo paciente. Del mismo modo, “mi canto es manso arroyo, no milagro” sintetiza con claridad esa estética de la sobriedad: no se renuncia al arte, sino a la grandilocuencia.

                  El terceto final resuelve bien la idea: la modestia propia no impide admirar a quien convierte su dolor en belleza, y así el poema se vuelve también un homenaje al poder transformador del arte. En conjunto, es un soneto de tono clásico, bien articulado conceptualmente, que encuentra su fuerza no en competir con los grandes, sino en afirmar con dignidad la voz consciente de sus límites.

                  Saludos Javier Julián.

                  • Javier Julián Enríquez

                    Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu magnífico análisis de gran valor, así como por las observaciones magistrales que le confieren al poema más realce. Como muy bien subrayas, «el soneto encuentra su fuerza no en competir con los grandes, sino en afirmar con dignidad la voz consciente de sus límites». En este sentido, en todos los ámbitos de la vida, nuestra fortaleza emana de la afirmación digna de una voz que, consciente de nuestros límites, se manifiesta con integridad.
                    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                  • MISHA lg

                    bellas letras llenas de mitologia poeta
                    gracias por compartir

                    Cual laboriosa abeja me consagro,
                    libando del tomillo la dulzura,
                    mi canto es manso arroyo, no milagro;


                    besos besos
                    MISHA
                    lg

                    • Javier Julián Enríquez

                      Muchas gracias, estimada amiga MISHA, por tu apreciado comentario y bellas palabras.
                      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                    • El Hombre de la Rosa

                      Preciado y bello tu genial soneto estimado estimado poeta y amigo Valenciano Javier Julian Enriquez
                      Saludos desde el Norte
                      El Hombre de la Rosa

                      • Javier Julián Enríquez

                        Muchas gracias, amigo Críspulo, mi más sincero agradecimiento por la lectura del poema y apreciado comentario.
                        Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València hasta Torrelavega, Cantabria, hermosa tierra de nuestra querida España

                      • JoseAn100

                        Buenas tardes, Javier. Siento no haber podido comentar antes tu bello soneto, pero este fin de semana, estuve con mis padres, y se me paso. Es un soneto , loa desde mi punto de vista, al trabajo, a la constancia y a la humildad . A la consciencia de nuestra propia debilidad.. También se puede ver como un aviso al limite de la ambición desmedida y a un orgullo excesivo.. El uso de la abeja laboriosa es una imagen que personalmente me encanta porque yo también la asumo como la persona laboriosa. El final no puede ser mas positivo..Con lograr cierta belleza artística ya se considera un Logro, lo cual , yo también pienso. Muchas gracias Javier por tu magnifico soneto. José Ángel.

                        • Javier Julián Enríquez

                          Muchas gracias, estimado amigo José Ángel, por tu apreciado y valioso comentario. Como muy bien subrayas, este soneto pone de manifiesto «la loa al trabajo, a la constancia y a la humildad». Desde esta perspectiva, la poesía con cada palabra, verso y estrofa se erige como elementos pictóricos en el lienzo de nuestro esfuerzo, que inmortaliza instantes fugaces y los transmuta en perpetuidad. Así, la poesía, con su dualidad de belleza y melancolía, nos invita a explorar los confines más profundos de nuestra experiencia, que enriquecen nuestro trayecto con el esplendor del lenguaje.
                          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio

                        • Santiago Alboherna

                          Laboriosa y consagrada abeja
                          ponderas la humildad y el trabajo
                          así que tu destino será grato
                          y cual Ulises, te dará grandeza.

                          Con admiración y afecto
                          SANTIAGO

                          • Javier Julián Enríquez

                            Muchas gracias, estimado amigo Santiago, por tu apreciado comentario.
                            Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                            • Santiago Alboherna

                              🙂

                            • Nelly Cevallos - Liora

                              Gracias por compartir tu poema, ANGHELUZ.
                              Me gustó esa reflexión sobre cómo, al final, todo lo que somos queda en pequeños instantes que logran tocar otro corazón. Hay una sensibilidad muy serena en tus versos, como si el recuerdo y el tiempo se miraran de frente.
                              Gracias por dejar este pensamiento en palabras.

                              Un abrazo.
                              — Nelly Cevallos / LIORA

                              • Javier Julián Enríquez

                                Muchas gracias, Nelly, por tu valioso comentario y bellas palabras.
                                Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                              • José Antonio Artés

                                Muy buen manejo del soneto clásico, referencias cultas bien integradas.
                                Lenguaje elevado y coherente. Enhorabuena

                                • Javier Julián Enríquez

                                  Muchas gracias, José Antonio, por tu apreciado comentario.
                                  Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                                • Miriam Inés Bocchio

                                  Un placer pasar por vuestras letras Javier.
                                  Abrazos de Inesita

                                  • Javier Julián Enríquez

                                    Muchas gracias, Inesita, por tu apreciado comentario.
                                    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio



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