Javier Julián Enríquez

Entre la humildad y la grandeza

Quien luchando con Píndaro procura
alzarse en alas que Dédalo forjó,
su nombre entre cristales legará
cual sombra que en lo eterno no perdura;

como él, no puedo, en lírica bravura,
cantar lo que mi espíritu admiró,
mi humilde verso nunca igualará
del cisne Dirceo toda hermosura.

Cual laboriosa abeja me consagro,
libando del tomillo la dulzura,
mi canto es manso arroyo, no milagro;

celebro en mi modestia la grandeza
de aquel que, coronado de victoria,
transforma en arte su mortal tristeza.