Hay momentos
que llegan de repente,
sin pedir permiso,
sin tocar el timbre del alma.
Se sientan contigo
aunque no haya silla,
y te revuelven los recuerdos
como cajón lleno de fotos viejas.
Algunos arden solitos,
como una braza roja
olvidada en la cocina,
y aunque soples y soples
siguen quemando por dentro.
Otros pasan corriendo,
con prisa de lunes por la mañana,
dejando trozos de vida
que después recogemos
llorando, a veces riendo.
Hay momentos que hacen travesuras infantiles;
otros demasiado serios,
que miran achicando los ojos
como viejos que saben secretos.
Y hay momentos que esperamos
con el corazón en puntitas,
como quien aguarda una carta
que quizá nunca llegue…
pero llega.
Entonces todo late más fuerte,
el alma, las dudas, el mundo…
hasta los zapatos.
Y uno entiende, sin palabras,
que la eternidad a veces dura
lo que dura un abrazo.
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Autor:
Gusechag (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de febrero de 2026 a las 20:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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