Gustavo Echegaray

MOMENTOS

Hay momentos

que llegan de repente,

sin pedir permiso,

sin tocar el timbre del alma.

 

Se sientan contigo

aunque no haya silla,

y te revuelven los recuerdos

como cajón lleno de fotos viejas.

 

Algunos arden solitos,

como una braza roja

olvidada en la cocina,

y aunque soples y soples

siguen quemando por dentro.

 

Otros pasan corriendo,

con prisa de lunes por la mañana,

dejando trozos de vida

que después recogemos

llorando, a veces riendo.

 

Hay momentos que hacen travesuras infantiles;

otros demasiado serios,

que miran achicando los ojos

como viejos que saben secretos.

 

Y hay momentos que esperamos

con el corazón en puntitas,

como quien aguarda una carta

que quizá nunca llegue…

pero llega.

 

Entonces todo late más fuerte,

el alma, las dudas, el mundo…

hasta los zapatos.

 

Y uno entiende, sin palabras,

que la eternidad a veces dura

lo que dura un abrazo.