Casi tres años sostuvimos el hilo,
entre altos y bajos, entre risas y silencios,
pero el tiempo no perdona las grietas,
y mis errores se hicieron más visibles que mis aciertos.
Fui yo quien dejó sombras en tu mirada,
quien contaminó con mis fallas la ternura,
quien convirtió la confianza en un cristal frágil
que se rompió con cada inseguridad.
Tus manos se cansaron de sostenerme,
tu corazón se agotó de esperar,
y aunque el amor aún ardía en mí,
la herida de mis tropiezos apagó tu fe.
Hoy siento la pérdida inminente,
como un reloj que marca el final,
como un río que se aleja de su cauce
dejando atrás la tierra seca de lo que fuimos.
No fuiste tú, fui yo,
fue mi vida rota la que te arrastró,
fue mi incapacidad de sanar mis tormentas
la que convirtió nuestro refugio en un campo de dudas.
Ahora me queda el eco de tu partida,
el vacío de un corazón que amé y que se fue,
y la certeza amarga de que los errores cansan,
de que el amor no basta cuando la confianza muere.
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Autor:
Israel Rocafuerte (
Offline) - Publicado: 20 de febrero de 2026 a las 11:06
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando pierdes a la persona que amaste cuando sabes que hay un vacio que no se puede llenar y que solo el tiempo lo pordrá curar y sanar con la esperanza de que algún día la pueda volver a ver.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: CARMEN DIEZ TORÍO, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Tu poema no suena a despedida fría, suena a abrazo tardío.Tiene la nobleza de quien no señala, sino que se señala a sí mismo. Y eso, aunque duela, es profundamente humano.Hay algo muy entrañable en cómo asumes la fragilidad sin disfrazarla. No hablas desde el rencor ni desde la queja, sino desde la conciencia. Eso convierte el dolor en algo limpio, casi digno. Se siente el amor todavía latiendo entre los versos, como una brasa que no reclama, solo ilumina lo que fue.Tu voz no intenta salvar lo perdido; intenta comprenderlo. Y en esa comprensión hay una ternura silenciosa, como si al aceptar tus errores también estuvieras intentando, al menos ahora, cuidar lo que ya no puedes sostener. Más que un poema de culpa, es un poema de aprendizaje.Y aunque hablas de confianza rota, lo que transmites es algo muy valioso: la capacidad de mirar hacia adentro. Eso, aunque no recupere lo que se fue, sí transforma a quien escribe.Tu poema duele… pero duele, con delicadeza dejando espacio para la memoria amable de lo que alguna vez fue amor. Gracias por compartir. Feliz día. Un abrazo
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