Perdóname Padre
Entré a tu cuarto,
te vi agonizando,
te tomé en mis brazos
y lloré a tu lado.
Tu mirada perdida,
el olor a orines frescos,
tu debilidad, hicieron
que mi mente viajara
a aquellos días
cuando yo era pequeño
y tú me alzabas contra tu pecho;
Yo lloraba sin consuelo
y tu barba áspera
como papel de lija,
rozaba mi mejilla
hasta arrancarme la risa.
Eras mi fuerza.
Esa noche, en cambio,
tu cuerpo tiritaba de frio
pero con tu mano débil
resguardabas los billetes
ocultos en el bolsillo
de tu pijama.
Te miré con una ternura nueva
y supe que te amaba y seguí
sollozando desesperado.
Te dije:
=Perdóname, padre=.
Porque tarde entendemos
que la muerte se lleva los recuerdos
como gotas de agua que se evaporan.
Observo tu cama en el cuarto sombrío,
Las sábanas húmedas,
Tu cuerpo empapado;
intento abrigarte con el mío,
como si el amor pudiera
detener lo inevitable.
Es 30 de abril,
la noche se acelera,
como se acelera tu partida
de este valle de misterios
y lágrimas.
Que corta es la vida.
Estás tendido
como oruga en su crisálida,
preparando el vuelo
hacia otro cielo.
Olías a despedida.
Lo supe cuando te vi,
y sentí miedo.
La muerte rondaba cerca,
la sentí respirando en el cuarto.
Te internamos en la clínica,
donde dicen que combaten
los males del cuerpo,
pero allí también habita la muerte
silenciosa y paciente.
Tu cuerpo cansado no resistió,
y el 2 de mayo
te fuiste en paz contigo mismo,
Y algo en nuestras vidas se abrió,
Como una puerta sin bisagras.
Desde entonces
camino con esa herida luminosa,
sabiendo que el amor
no muere con el cuerpo:
se transforma
y nos habita para siempre.
Autor: Fabio Bohórquez Rodríguez.
Registro No. 10-311-115.*
Dirección nacional de derechos de autor.
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Autor:
fabo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de febrero de 2026 a las 10:46
- Categoría: familia
- Lecturas: 1

Offline)
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