Consumo afectivo, farsa sentimental.

La Hechicera de las Letras


AVISO DE AUSENCIA DE La Hechicera de las Letras
Volví a mi nombre original: La Hechicera de las Letras. No hay giros ni explicaciones innecesarias que dar, solo la reafirmación de lo que siempre he sido.

Quien quiera entender, que lea; quien no, ya sabe que pase de largo.

Aquellos que me bloquean o insisten en ese gesto infantil, no los leo ni les presto atención. Solo una carta con disculpa pública —y aun así— la reconsideraré.

No acepto solicitudes de amistad. No pierdan el tiempo.

Consumo afectivo, farsa sentimental.

 

 

Se apagó ya su mirada,
y el pesar, como consume,
la ausencia es tan exigente.
El alma va en su premisa
necesita un nuevo “ser”.
¿Se borra fácil el duelo?

 

La criatura es ojeada,
se disuelve y no lo asume,
el tiempo es indiferente,
la tarjeta hoy improvisa.
Suplanta sin trascender,
es amor sin desconsuelo.

 

Confundes lo que empoderas,
vaya nobleza vendida
por esta mascota amada,
lucrativa y pasajera.
El llanto solo rumor,
el capricho se diluye.

 

Fingir que adoras de veras
es la falacia adquirida,
la muerte ahora ignorada
por vínculo a la ligera.
No se mantiene el amor
otro animal sustituye.

 

Ansiosos por cercanía,
compran familia a destajo,
suman miseria afectiva,
la súplica es fraudulenta.
Toda exigencia es mezquina,
el corazón tienda humana.

 

Nada enseñó la agonía,
se recicla con relajo,
la carencia es relativa
y la vida se reinventa.
Al aire, el amor calcina
por la felicidad plana.

 

 

La Hechicera de las Letras.

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