Te odié para no morirme,
porque amarte fue un delito;
eras Dios maldito y rito
que exigía consumirme.
Mi fe ardía en tu costado,
no en la carne: en el abismo;
me ofrecías paraíso
con la forma del pecado.
Te deseé como se anhela
lo que niega la razón,
no con manos: con traición
a la ley que el miedo vela.
Éramos fiebre sin cura,
juramento sin altar,
dos blasfemias al rezar
con la boca y la locura.
Te odié porque si te amaba
me borraba de este mundo;
eras vértigo profundo
donde el alma se violaba.
No fue sexo lo prohibido,
fue quererte sin perdón;
fue cruzar cada razón
y llamarlo estar vivo.
Hoy te nombro y no me hundo,
pero tiembla lo que fui:
te odié para seguir aquí,
no por fuerza…
por no morirme del mundo.
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Autor:
Loiiz. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de febrero de 2026 a las 15:12
- Comentario del autor sobre el poema: CORDURA
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque

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