Las pisadas de la gente suenan.
Ajenas.
Molestan a la fría acera.
Ella misma me lo ha dicho.
Las demás son molestas, pero las mías no.
Dice, que las mías suenan de una manera; “celestial”.
(Es que sé como ser genial)
Hablo con el suelo, porque en mis poemas puedo hacer todo lo que yo quiero.
Mis pisadas son cálidas.
Son totalmente insonoras, aunque pese el doble y mida la mitad.
La gente no me escucha llegar.
No saben si vine o fui.
Tampoco si estaré.
Solo se entera mi querido suelo,
solo él sabe si vuelo.
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Autor:
alhefu (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de febrero de 2026 a las 13:59
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema trata sobre la identidad y la percepción. Explora el dilema de sentirse distinto, de no encajar en el baremo y la multitud, y a su vez aceptar dichas distinciones y transformarlas en algo positivo. He querido personificar el suelo, dotando así a este escrito de una metáfora de lo constante, lo que permanece estoico independientemente del peso y la frecuencia que ha de soportar. Mi intención es cuestionar la errónea creencia de que no hacer ruido significa no existir. A mi parecer es todo lo contrario; los momentos más bellos de la vida se disfrutan en silencio, sin necesidad de que cientos de anónimos sepan, comenten o den likes.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Poesía Herética

Offline)
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