Aliciaa

Delirios de una escéptica

Las pisadas de la gente suenan.

Ajenas.

Molestan a la fría acera.

Ella misma me lo ha dicho.

Las demás son molestas, pero las mías no.

Dice, que las mías suenan de una manera; “celestial”.

 

(Es que sé como ser genial)

 

Hablo con el suelo, porque en mis poemas puedo hacer todo lo que yo quiero.

Mis pisadas son cálidas.

Son totalmente insonoras, aunque pese el doble y mida la mitad.

La gente no me escucha llegar.

No saben si vine o fui.

Tampoco si estaré.

Solo se entera mi querido suelo,

solo él sabe si vuelo.