Salí a caminar y el viento oceánico
golpeó mi rostro provinciano,
mientras ardía en mis vísceras
un rumor de mar desenfrenado…
En silencio crucé las calles y avenidas
en un ejercicio de tiempo y espacio;
las nubes rozaban los horizontes
revelando un conjunto de miradas…
Desde mi corazón un repique de voces
insultaba los días que se fueron sin nada;
Bajo el brazo de una estampa marina
a lo lejos rumiaban astros extraños…
El destino quebró las lejanías
con una espada de innegables;
Se fueron los pasos y en silencio
un día sin horas me llenó de melancolias.
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Autor:
edgardo vilches (
Offline) - Publicado: 19 de febrero de 2026 a las 09:23
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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